Montar una peluquería: lo que aprendió Llongueras y tú puedes aplicar hoy

Montar una peluquería de éxito en España en 2026 podría parecer algo bastante complicado, con la competencia que hay hoy en día en este sector. Lluís Llongueras empezó barriendo el suelo de una peluquería ajena con 13 años. Sin dinero, sin formación académica, sin contactos. Solo tijeras, talento y una claridad brutal sobre lo que quería construir.

En 1958 abrió su primer salón en Barcelona. En 1974 inauguró un local en la Rue Saint-Honoré de París, la calle más exclusiva del mundo de la moda. Y antes de morir en 2023, su marca contaba con más de 120 salones en todo el mundo.

Si estás pensando en montar una peluquería, la historia de Llongueras no es solo inspiradora. Es una hoja de ruta. Porque los principios que convirtieron un salón de barrio en un imperio siguen siendo exactamente los mismos que necesitas hoy para arrancar, crecer y no cerrar en el primer año.

¿Es montar una peluquería rentable en España? Los datos reales

Antes de hablar de Llongueras y de cómo montó lo suyo, conviene poner los números sobre la mesa. Porque emprender con romanticismo sin datos es la forma más rápida de fracasar.

El sector de la peluquería en España mueve alrededor de 5.900 millones de euros anuales, según el estudio de presupuestos familiares del INE. Hay aproximadamente 50.000 salones en todo el país, uno por cada 900 habitantes, casi el doble que la media europea. Y según datos del propio INE, el sector tiene un excedente bruto de explotación medio del 19%, lo que lo convierte en uno de los negocios de servicios con mejor margen dentro del comercio local.

¿Qué significa eso en euros concretos? Un autónomo con su propia peluquería pequeña puede ganar entre 1.500 y 3.500 euros al mes antes de impuestos si gestiona bien el negocio. Un salón mediano bien posicionado puede superar los 4.500 euros de beneficio neto mensual.

Montar una peluquería es rentable. Pero solo si se hace con cabeza. Y ahí es donde la historia de Llongueras tiene mucho que enseñar.

Estilista atendiendo a clienta en peluquería moderna y elegante en España

El método Llongueras: de barrer suelos en Barcelona a la Rue Saint-Honoré de París

Lluís Llongueras no heredó un negocio ni recibió inversión externa. Empezó como aprendiz en el salón Can Dalmau de Barcelona, haciendo lo que hacen todos los que empiezan desde abajo: observar, aprender y esperar su momento.

Su primera clienta fue su propia tía. No tenía local, no tenía herramientas propias, no tenía cartera de clientes. Lo que sí tenía era una idea muy clara de lo que quería diferente.

En una época en que todas las mujeres se peinaban igual siguiendo la tendencia del momento, Llongueras defendía exactamente lo contrario: que cada mujer es única y que la peluquería debe adaptarse a ella, no al revés. Eso, que hoy parece obvio, era revolucionario en la España de los años 50.

En 1958 abrió su primer salón propio en Barcelona. Cinco años después ya aparecía en Televisión Española. En 1972 creó el primer salón unisex de España y fue pionero en igualar los sueldos de hombres y mujeres en su plantilla. En 1974 abrió en París.

La lección no es que era un genio irrepetible. La lección es que tenía una propuesta diferencial clarísima desde el primer día, y la ejecutó con consistencia durante décadas.

Montar una peluquería sin ser peluquero: lo que pocos se atreven a intentar

Una de las preguntas más frecuentes entre quienes se plantean abrir una peluquería es si hace falta el título de peluquero para ser el dueño del negocio.

La respuesta corta es no. En España, la titulación es obligatoria para ejercer como profesional, pero no para ser el titular del negocio. Puedes montar una peluquería sin ser peluquero si contratas a profesionales con la formación requerida y tú te ocupas de la gestión, el marketing y la estrategia.

De hecho, algunos de los salones más rentables de España están gestionados por empresarios sin formación específica en peluquería, que han sabido rodearse del equipo adecuado y construir una propuesta de negocio sólida.

Lo que sí necesitas, seas peluquero o no, es cumplir con los requisitos legales para abrir una peluquería en España. Los principales son estos:

Alta en Hacienda y en la Seguridad Social. El epígrafe habitual es el 972 del IAE, correspondiente a salones de peluquería. Si empiezas como autónomo, el trámite se gestiona a través del portal Importass de la Seguridad Social.

Licencia de apertura municipal. Imprescindible antes de abrir. El trámite varía según el ayuntamiento, pero en todos los casos requiere acreditar que el local cumple con la normativa de higiene y accesibilidad.

Certificado de manipulación de productos químicos. Obligatorio para el personal que trabaja con tintes, decolorantes y productos de tratamiento capilar.

Seguro de responsabilidad civil. No es legalmente obligatorio en todos los casos, pero es imprescindible para trabajar con tranquilidad.

Para cualquier duda sobre los trámites sanitarios específicos, la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) es la fuente oficial de referencia.

Presupuesto para montar una peluquería: cuánto necesitas realmente

Aquí viene la pregunta que todo el mundo hace y nadie responde con claridad. Así que vamos con números reales.

Una peluquería low cost o de entrada, con equipamiento básico funcional y local pequeño, puede arrancar con una inversión de entre 15.000 y 25.000 euros. Un salón de tamaño medio, con buena imagen y equipamiento profesional, requiere entre 40.000 y 60.000 euros. Un salón de posicionamiento alto o en zona premium puede superar los 90.000 euros de inversión inicial.

Los gastos fijos mensuales de una peluquería sin empleados rondan los 2.000 euros. Con dos empleados a tiempo completo, ese número sube a 6.000 euros o más. Para ser rentable y pagarte un sueldo digno, necesitas que tu facturación supere en al menos 1.200 o 1.500 euros esos costes fijos cada mes.

Un dato que conviene conocer: el sector sigue reclamando la reducción del IVA del 21% actual al 10% reducido, una presión fiscal que condiciona la rentabilidad de muchos salones pequeños y que lleva años siendo objeto de debate en España.

Plan de negocio y presupuesto para montar una peluquería en España sobre mesa de trabajo

Pasos para montar una peluquería que no cierre en el primer año

Llongueras no tuvo suerte. Tuvo método. Y ese método tiene pasos concretos que cualquier emprendedor puede aplicar independientemente de su punto de partida.

Define tu propuesta antes de buscar local. ¿A quién vas a servir exactamente? ¿Qué va a hacer diferente tu salón? Llongueras lo tenía clarísimo: belleza individual frente a tendencia única. Tú necesitas tu propia versión de eso.

Elige la ubicación con datos, no con intuición. El local es el factor que más condiciona la rentabilidad de una peluquería. Una zona con alta densidad residencial, tráfico peatonal constante y poca competencia directa puede marcar la diferencia entre sobrevivir y crecer.

No gastes todo en el local. Uno de los errores más habituales es invertir demasiado en la reforma y el mobiliario y quedarse sin presupuesto para lo más importante: darte a conocer. Un salón bonito que nadie sabe que existe no genera negocio.

Construye una cartera de clientes fija desde el primer mes. La peluquería es un negocio de repetición. Un cliente que viene cada seis semanas vale muchísimo más que diez clientes que vienen una vez. La fidelización no es opcional: es el motor del negocio.

Diversifica desde el principio. Los salones más rentables no viven solo de los cortes. Los tratamientos capilares, la coloración, la venta de productos profesionales y los servicios especiales pueden representar entre un 30% y un 40% de la facturación total.

La barbería de barrio que lo entendió antes que nadie

No todo el mundo quiere ser Llongueras. Ni falta que hace.

Hay miles de barberías clásicas en España que llevan décadas funcionando bien en su barrio, con clientela fija y reputación ganada a base de buen trabajo. Pero muchas de ellas cometen el mismo error: confían demasiado en que la gente ya las conoce y dejan de hacer el esfuerzo de llegar a gente nueva.

El problema no es la calidad del servicio. El problema es la visibilidad.

Un cliente nuevo no aparece porque sí. Aparece porque alguien le recuerda que existes en el momento en que lo necesita. Y ahí es donde un reparto mensual de publicidad en el barrio puede transformar por completo el ritmo de un negocio local.

Imagina una barbería clásica en un barrio de 3.000 vecinos. Con un folleto bien diseñado repartido en los buzones de su radio de 500 metros, llega a familias que no la conocían, a nuevos vecinos que acaban de mudarse, a personas que buscaban exactamente eso pero no sabían que estaba a dos calles de su casa.

No hace falta un presupuesto de gran empresa. Hace falta constancia y un reparto profesional bien ejecutado. Una empresa como Sojadan puede ayudarte a definir la zona exacta, preparar el material con criterio comercial y garantizar que el folleto llega donde tiene que llegar, sin desperdiciar ni un solo impacto.

El buzoneo mensual no es publicidad del pasado. Es la herramienta más directa que tiene una peluquería o barbería de barrio para crecer sin depender de los algoritmos ni de los presupuestos de las grandes marcas.

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Persona repartiendo folletos publicitarios de peluquería en buzones de barrio residencial español

Ideas para montar una peluquería diferente en 2025

El mercado no necesita más de lo mismo. Necesita propuestas con personalidad. Estas son algunas de las ideas que mejor están funcionando ahora mismo en el sector:

Especialización en coloración.

Los tratamientos de coloración son el segmento con mayor crecimiento del sector, con un aumento del 8,9% en el último año. Un salón especializado puede cobrar tarifas muy superiores a la media.

Barbería clásica con experiencia.

El modelo de barbería tradicional con navaja, afeitado y ritual completo ha vivido un renacimiento enorme. Clientela masculina fiel, ticket medio alto y diferenciación clara.

Peluquería sostenible.

En 2012 Llongueras inauguró el primer salón 100% ecológico de España. Lo que entonces era una rareza hoy es una tendencia en crecimiento con una clientela muy fiel dispuesta a pagar más.

Montar peluquería en casa.

Para quienes empiezan con presupuesto muy limitado, habilitar un espacio en el domicilio propio puede ser la primera fase antes de dar el salto a un local comercial. Requiere cumplir con los mismos requisitos legales pero permite reducir drásticamente los costes fijos iniciales.


Lluís Llongueras empezó barriendo suelos con 13 años y construyó uno de los nombres más reconocidos de la peluquería mundial. No lo hizo con suerte ni con recursos extraordinarios. Lo hizo con una propuesta clara, método y la capacidad de llegar a sus clientes antes que nadie.

Montar una peluquería en España en 2025

Montar una peluqería sigue siendo una decisión viable y rentable si se hace con orden: los trámites en regla, la propuesta definida, los números controlados y una estrategia real para hacerse visible en el barrio desde el primer mes.

El boca a boca llega. Pero no es suficiente para arrancar con fuerza. Si quieres que tu salón empiece a llenarse antes de que te busquen, el reparto profesional de publicidad en tu zona es la acción más directa y rentable que puedes tomar desde el primer día.

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Preguntas frecuentes sobre cómo montar una peluquería

¿Cuánto cuesta montar una peluquería en España?

La inversión varía según el tamaño y la ubicación. Una peluquería pequeña puede arrancar con 15.000 euros, un salón de tamaño medio requiere entre 40.000 y 60.000 euros, y uno de posicionamiento alto puede superar los 90.000 euros. El mayor error es gastar demasiado en reforma y mobiliario sin reservar presupuesto para darse a conocer en los primeros meses.

¿Se puede montar una peluquería sin ser peluquero?

Sí. En España la titulación es obligatoria para ejercer como profesional, pero no para ser el titular del negocio. Puedes abrir y gestionar una peluquería sin el título si contratas a profesionales con la formación requerida. Lo que sí necesitas es cumplir con todos los requisitos legales de apertura y gestión del negocio.

¿Cuánto puede ganar una peluquería al mes?

Un autónomo con una peluquería pequeña bien gestionada puede ganar entre 1.500 y 3.500 euros al mes antes de impuestos. Un salón mediano puede superar los 4.500 euros de beneficio neto mensual. La clave está en controlar los costes fijos, fidelizar a la clientela y diversificar los servicios más allá del corte básico.

¿Qué se necesita para abrir una peluquería en España?

Los requisitos principales son el alta en Hacienda y en la Seguridad Social, la licencia de apertura municipal, el certificado de manipulación de productos químicos para el personal y un seguro de responsabilidad civil. Los trámites varían según la comunidad autónoma, por lo que conviene consultar con el ayuntamiento antes de comenzar la reforma del local.

¿Cómo conseguir clientes para una peluquería recién abierta?

El boca a boca es el punto de partida natural, pero no es suficiente para llenar la agenda desde el primer mes. Las estrategias más eficaces en la fase de lanzamiento son el reparto profesional de folletos en el barrio y zonas cercanas, la presencia en Google Business Profile con fotos reales y primeras reseñas, y las promociones de apertura con descuento para nuevos clientes. El buzoneo mensual es especialmente potente para peluquerías y barberías de barrio porque llega a personas que todavía no te conocen pero que viven a dos calles de tu salón.

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